martes, 24 de noviembre de 2015

Por el amor que me habita

                   I

Te transito desde el valle.
Me vigilas desde la altura.
Te recorro lentamente
mientras busco alcanzarte.
Todo el camino me hablas.
Me siguen en vuelo tus pájaros.
Hasta tus piedras confiesan
historias de mi propio pasado.
Camino cercado de cerros.
Tus picos más altos nevados.
Pastura verde para el ganado,
secos quedaron los cardos.
Me acompañas sigilosa
cordillera hermosa.
Tu estampa en el oeste
le da su esencia a Mendoza.

El Camino Púrpura

Cuando se abre la tierra, para dar su voz, con la mezcla de arcilla, ceniza y fuego; me recuerda que esa lava ardiente está dispuesta a arrasar en su camino todo lo que se le enfrente. Me recuerda a la sangre de tantos que se derramó en la historia de nuestra historia. La sangre se vuelca a la tierra de miles de maneras. La sangre de las manos que hicieron con su trabajo un lugar para vivir. Sembrando con semillas y esperanzas de libertad al mismo tiempo. La sangre de los que pelearon bajo órdenes justicieras y deseos de igualdad. Con su sangre marcaron el camino libre de los que continuaban. Cuando se abre la tierra, la tierra quiere hablar. Cuando la sangre del hombre se derrama, se entrega sin medida, con el deber cumplido. Y la tierra se mueve, se revuelca, transmuta y sepulta bajo su mando lo que antes era tierra solamente y lo que el hombre fue construyendo con sus manos y trabajo. ¿ Por qué quiere la tierra alimentarse del esfuerzo del hombre? Porque el hombre no es el dueño de la tierra. La tierra es la madre de él. Es su dueña. Hasta de su libertad. Todos los ritos del hombre son arrojados a la madre tierra. Todos los pedidos son invocados a esa madre. Todas las ofrendas se le hacen en su nombre. Pero la tierra no nos ofrenda nada. Nos pide. Nos pide. No fueron en vano los años de la humanidad hasta el día de hoy. El hombre sigue los pasos iniciales buscando en su veneración el significado de su existencia. La tierra manda. El hombre obedece. El hombre busca ganarle a la tierra. Pero la tierra ya ganó la batalla y él sigue insistiendo. Busca, busca respuestas. Sigue buscando respuestas. Hasta perdió las preguntas. El hombre de hoy sabe que sobre él estuvo la piedra, estuvo el esfuerzo, la sangre, la sed de libertad. El hombre de hoy sabe que si la tierra abre sus entrañas para mostrarse, para alzar su voz es porque quiere imponerse. El hombre de hoy sabe que las respuestas que busca las tiene en su sangre.
                                                                                                 Mónica Yolanda Gordillo



miércoles, 6 de julio de 2011

Amigo...Amiga¡¡¡¡

Uno dice amigo como algo muy común.
Más un amigo supera mucho mas aún.
Un amigo, una amiga se van consolidando
como la masa del pan,
cuando está lista quieres compartirlo,
todo.
Un amigo, una amiga se van mezclando
en la vida,
como la arena y el mar.
¡Se necesitan¡
Un amigo, una amiga se van enlazando
como las venas del corazón,
para hacerte palpitar.
Un amigo, una amiga persisten en la distancia,
cuando no están con su presencia,
siempre están...
como el sol en los días nublados,
sin verlos sabes que allí están.
Un amigo, una amiga
no es una palabra común.
Es una de las que obran de maravilla.
Consiguen de uno la mejor sonrisa.
Un amigo, una amiga no se hacen en un día.
Más cuando los tienes,
pueden durarte toda la vida.
Un amigo, una amiga
es un tesoro
y el que aprende apreciarlo
lo cuida, lo cuida¡¡¡                    Mónica Yolanda Gordillo

AMISTAD¡¡¡

Cuando se comparte la mirada en el
mismo horizonte, en la misma
mañana, en el camino de la vida,
la amistad se convierte en esperanza.

Cuando se comparte la risa, la misma
alegría, la cotidiana fiesta de la vida,
la amistad se convierte en pan de
cada día-.
Cuando se comparten penas, los
mismos llantos, la tristeza inevitable,
la amistad se convierte en lazos.
Cuando se comparten historias,
las mismas canciones, una misma época,
la amistad se convierte en sangre.
Cuando se comparten años, festejos,
abrazos, sonrisas, éxitos, las mismas
palabras, la amistad se convierte en
estandarte.
Cuando se comparte...
la amistad es de la vida, su mejor arte¡¡¡¡¡¡
                                                                   Mónica Yolanda Gordillo

martes, 21 de junio de 2011

INVIERNO PARA TODOS...

Inviersno
para todos.
Para muchos
un dolor
que cava
hondo.
Al mismo tiempo
que el hambre,
el frío
se cuela.
Invierno
para todos.
Para muchos
un hielo
del que se espera
salir al otro día
cuando arranque el sol.
Invierno
para todos.
Para muchos
mejillas partidas,
narices coloradas.
El sol vale igual
que una rebanada de pan
o más si hubo nublados.
Invierno
para todos.
Para muchos
hay que pasarlo
con lo puesto
con lo  que hay en la mesa
como los cachorros
buscando esos rayos
huyendo del desamparo.
Invierno
para pocos.
Para demasiados
un desafío,
despertar al otro día
soportar la interperie
llegar a un día más
soñar despiertos
con una cama abrigada
y una sopa humeante.
Invierno.
Invierno.
Mas allá de una postal.
Es una realidad
para muchos,
para muchos que sueñan con el verano.   Mónica Yolanda Gordillo

lunes, 6 de junio de 2011

A mi padre¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Duerme tu sueño.
Duerme en tu tiempo.
Tu semilla aumentó
en el camino
que caminaste.
Siguen brotando retoños
de tu misma cepa.
Aunque no camines
entre nosotros,
nosotros te llevamos
en nuestro camino.
En cada nuevo hijo
te nombramos.
En cada logro,
en tu homenaje
lo logramos.
En el  camino
que sembraste
sigue firme el espíritu
de tu fortaleza.
El de seguir intentando.
El de esperar.
Bajo rudas tormentas.
Y no desesperar,
antes de agotar
todas las batallas.
Entre nosotros te llevamos.
Ahora son muchos los años
que nos separan...
pero se hacen sólidos
los recuerdos,
como sólidos los troncos
que antes fueron tus retoños....   Mónica Yolanda Gordillo

miércoles, 1 de junio de 2011

AUTOPISTA

El destino conduce
por carreteras firmes de cemento.
Y allá, allá lejos en el horizonte
como señal de llegada
pinta la mañana
invadiendo el alma
con nuevas esperanzas.
El destino conduce
por autopistas largas.
Y allá, allá lejos en el alba
como señal de inicio,
te recuerda el día
que no te abandona en tus pasos.
Te sostiene en el tiempo nuevo.
El destino conduce
por distintos espacios.
Y allá, allá lejos en el cielo
como saludo del viajero
te da todo el apoyo
con las luces renovadas
para que sigas adelante.
El destino conduce
siempre en cuestas andas,
Y allá, allá lejos en tu mirada
como sello firme se estampa
esa luz incondicional
que no se te aparta,
que te anuncia una dulce jornada.
                                                  Mónica Yolanda Gordillo