El destino conduce
por carreteras firmes de cemento.
Y allá, allá lejos en el horizonte
como señal de llegada
pinta la mañana
invadiendo el alma
con nuevas esperanzas.
El destino conduce
por autopistas largas.
Y allá, allá lejos en el alba
como señal de inicio,
te recuerda el día
que no te abandona en tus pasos.
Te sostiene en el tiempo nuevo.
El destino conduce
por distintos espacios.
Y allá, allá lejos en el cielo
como saludo del viajero
te da todo el apoyo
con las luces renovadas
para que sigas adelante.
El destino conduce
siempre en cuestas andas,
Y allá, allá lejos en tu mirada
como sello firme se estampa
esa luz incondicional
que no se te aparta,
que te anuncia una dulce jornada.
Mónica Yolanda Gordillo
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