Justo ahí esta mañana
en el horizonte asomaba.
Por entre los álamos
se escabullía,
jugando a las escondidas.
Quitándose la niebla tímida
y con los brazos abiertos
a los gorriones despertaba.
Sacudía su pereza
envuelto de nubes claras.
Su ascenso silencioso
transformaba el cielo en oro.
Los pájaros lo saludaban,
con el fervor de sus gargantas.
Justo ahí esta mañana,
me encontré al sol de frente,
por qué no iba yo a detenerme?
Monica Yolanda Gordillo
